La madera tiene albura blanco-amarillenta y duramen
pardo-rojizo; es
compacta, resistente, con anillos de crecimiento y fácil de trabajar;
es probablemente la madera comercial más utilizada, a pesar de ser de
calidad algo variable, empleándose en ebanistería, carpintería,
construcción, industria del contrachapado, para cajas de embalaje,
fabricación de barcos, etc. También constituye un excelente
combustible. Uno de los pinares más notables de esta especie, que
suministra una madera de excelente calidad, es el de Valsaín en Segovia.
Las
yemas o cogollitos tiernos de esta especie, denominados a veces
erróneamente yemas de abeto, se emplean como medicinales por sus
propiedades balsámicas, para tratar las afecciones de las vías
respiratorias; también como diuréticas, en forma de infusión. La pez
obtenida quemando sus troncos y astillas en una peguera (hoyo donde se
quema leña de pino para sacar de ella alquitrán y pez) adecuada se
administra en forma de pomada contra la dermatosis (psoriasis, eczemas)
y también se considera un buen antiséptico y anticatarral. Sus ramas
tiernas son ramoneadas por el ganado, empleándose a veces sus hojas
(pinocha) como forraje en las épocas más duras del invierno.
Se cría en las laderas y cumbres de las montañas,
casi siempre por
encima de los 1.000 m. y hasta los 2.000, pero descendiendo en el norte
hasta por debajo de los 500 m.; su óptimo lo alcanza a los 1.500 m. Es
un árbol que puede medir hasta 30 m. o más de altura, con copa cónica
en los ejemplares jóvenes y aovada, redondeada, aplanada o fuertemente
irregular, especialmente en las cumbres y ventisqueros, en los de más
edad. Tronco derecho, cilíndrico o retorcido y tortuosos por la acción
de la nieve o el viento; la corteza se desprende en la parte alta del
tronco en delgadas láminas apergaminadas de color anaranjado o
pardo-rojizo, lo que hace muy fácilmente identificable a este pino, aun
a grandes distancias.
LÓPEZ GONZÁLEZ, G. (1982). La guía de INCAFO de
los árboles y arbustos de la península Ibérica. INCAFO. Madrid.