El
color de la madera de albura es blanco amarillento y el del duramen es
rojo pálido. La madera de albura está claramente diferenciada. Los
anillos de crecimiento son visibles. Presenta numerosas vetas en las
cara radiales y tangenciales semejantes a las del pino silvestre, pero
con un color más oscuro. La fibra es recta y el grano varía de fino a
medio.
Tiene un fuerte olor a resina. Presenta numerosos canales resiníferos,
principalmente en la zona de paso entre la madera de primavera y la de
verano, que la convierten en muy resinosa.
El aserrado es muy parecido al del pino silvestre y al igual que
este se realiza sin dificultad utilizando los equipos convencionales.
El mecanizado se realiza fácilmente, sus nudos son menos duros que los
del pino silvestre pero más adherentes. La resina puede embotar los
útiles, provocar un calentamiento excesivo y un desafilado más rápido
de los mismos. El encolado y acabado no presentas problemas, sólamente
las piezas con mucha resina pueden presentar dificultades. Se
recomienda utilizar colas alcalinas (caseína) o colas de resorcina y
encolar y aplicar los productos de acabado sobre superficies recién
cepilladas. El clavado y atornillado no presenta problemas y tienen
buena resistencia al arranque.
Se encuentra en el sur y en el centro de Europa, y se ha introducido su cultivo en el Reino Unido.
GUINDEO CASASÚS, A. GARCÍA
ESTEBAN, L. (1997). Especies
de maderas. AITIM. Madrid.