El
color de la madera de albura es blanco y el del duramen es pardo
oscuro. La madera de albura se diferencia muy bien de la del duramen
cuando está verde. Los anillos anuales de crecimiento son visibles. Los
radios leñosos son visibles en los despieces radiales y tienen forma de
espejuelos. La fibra es irregular, pudiendo ser recta o entrelazada. El
grano es basto.
Es una madera que se seca fácil y rápidamente aunque presenta riesgos
de que se produzcan deformaciones, de que aprezcan fendas. El aserrado
es difícil, con tendencia a pinzar las sierras. El mecanizado también
es difícil. Los útiles de corte deben de estar muy bien afilados.
Presenta buenas aptitudes para el curvado. El encolado y acabado no
presentan problemas. El clavado y atornillado es difícil. La madera
está clasificada como poco durable frente a la acción de los hongos y
sensible a los anóbidos y a las termitas.
Se encuentra de forma espontánea en el centro y en el sur de Europa, en
Asia Menor y en el extremo septentrional de África. Esta especie se ha
cultivado desde tiempos remotos por lo que es difícil precisar sus
límites geográficos. En España se encuentra en ambas Castillas, en
Andalucía, en Extremadura y en Aragón. Prácticamente ha desaparecido en
toda Europa debido a los ataques de la grafiosis y la galeruca.
GUINDEO CASASÚS, A. GARCÍA
ESTEBAN, L. (1997). Especies
de maderas. AITIM. Madrid.