El
color de la madera de albura varía del blanco al marrón amarillento y
el del duramen es pardo rojizo o de color chocolate. En el mercado
aparece generalmente oscurecida por los tratamientos con vapor o teñida
para igualar el color de la albura al del duramen. A veces puede
presentar tonalidades violáceas. La madera de albura está claramente
diferenciada. Los anillos de crecimiento son visibles a simple vista,
diferenciándose la madera de verano de la de primavera.
La fibra generalmente es recta, aunque en ocasiones puede ser ondulada.
El grano es basto. Cuando se mecaniza emite un olor suave
característico. El polvo que se produce es muy irritante y provoca
estornudos y hemorragias nasales. Son características las figuras
obtenidas de las horquillas, nudos y tocones.
La madera está clasificada como medianamente durable frente a la acción
de los hongos y los insectos excepto la de albura que es sensible a los
insectos. Presenta buenas aptitudes para el curvado.
Aplicaciones: Chapas para recubrimientos decorativos, tableros
contrachapados, ebanistería y mobiliario, carpintería interior,
construcción naval, instrumentos musicales, tornería y talla.
Su lugar de origen es el este de Estados Unidos y Canadá.
GUINDEO CASASÚS, A. GARCÍA
ESTEBAN, L. (1997). Especies
de maderas. AITIM. Madrid.