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Pequeñas historias de los oficios de la madera.
Lo que aquí pretendemos no es hacer un libro de historia, sino más bién, sacar de los libros fragmentos de historias y curiosidades relacionadas de alguna forma con la madera y sus oficios.

Castellano: madera. Inglés: wood (botánica), timber (construcción). Francés: bois. Alemán: holz. Italiano: legno, legname. Holandés: hout. En  la época romana se denominaba materĭa.

Castellano: carpintero. Catalan: fuster. Gallego: carpinteiro. Vasco: arotz, zurgin.
Primeras sierras Microlito, saber más en Wikipedia
El uso de microlitos (pedazos de pedernal de borde cortante de 1 a 5 cm) fijados a un trozo de madera dieron lugar sobre el año 9000 a C. a la fabricación de las primeras sierras.
Los egipcios Carpintero egipcio
Los egipcios tenían pocas maderas de calidad y los artesanos aprendieron a sacarle el mayor rendimiento posible. Ninguna de ellas, acacia, almendro, palmera, sicomoro, tamarindo, sauce, cedro y álamo eran adecuadas para el trabajo de la ebanistería; algunas se empleaban para realizar muebles sencillos, domésticos o féretros. Las demás tenían que ser importadas. El ébano era muy apreciado y a menudo se le incrustaba marfil y oro; el ciprés, enebro y cedro venían de Siria y del Líbano.

El ébano era la más valiosa, tanto que se usaba para pagar tributos. Heródoto afirma que allá por el año 1930 a C. el faraón Amenophis III envió cuatro camas, diez escabeles y seis sillas, todo ello de ébano al rey de Babilonia.
Eran unos artesanos soberbios, a pesar o gracias a la carencia de buenas maderas en el país. Inventaron numerosos ensambles, desde el machiembrado a la cola de milano. El ensamble que en castellano conocemos como "colas de milano", se llama en inglés "colas de paloma" (dove tails) y, "colas de golondrina", en francés (queues d'aronde) y en alemán (schwalbenschwanz).

Chapeaban los muebles para disimular la madera de inferior calidad y hacían incrustaciones de ébano, marfil, loza fina, vidrios y piedras de colores. Los contrachapados gruesos los fijaban con pequeñas espigas de madera. Usaban colas animales y vegetales y barnices fabricados primero con óleo de cedro y más tarde con goma arábiga, extraída de la acacia y empleados como sustancia protectora de los muebles y de las bellas pinturas e incrustaciones con los que estaban decorados.
La rueda Rueda, saber más en Wikipedia
Las ruedas más antiguas que han llegado hasta nosotros fueron halladas en tumbas de Mesopotamia fabricadas entre el 3000 y 2500 a C. estaban hechas con tres tablones unidos entre sí mediante tirantes de madera y el agujero del eje pertenecía al hueco natural dejado por un nudo saltadizo. Las ruedas de radios, mucho más ligeras hicieron su aparición hacia el año 1500 a C.
El molino hidráulico El molino hidráulico (reconstrucción ideal).
En las postimetrías del siglo I a. C, apareció el molino hidráulico, probablemente basado en la rueda de agua del mismo período. Sin embargo no es hasta el siglo XIII cuando la energía hidráulica es usada para aserrar madera.
El aserradero hidráulico El aserradero hidráulico (reconstrucción ideal).
La construcción de grandes catedrales Góticas (a partir del siglo XIII) favoreció el desarrollo de los aserraderos hidráulicos por la gran demanda de vigas y tablones necesarios para formar estructuras, andamios, etc.
El taladro hidráulico La energía hidráulica aplicada al trabajo con la madera
La energía hidráulica también fue usada para el taladrado de la madera. La obra de Salomón de Caus del siglo XVII Les raisons des forces mouvantes incluye una representación gráfica de la forma de taladrar troncos de madera destinados a la conducción de agua.
La palabra mueble
En la baja edad media grandes zonas de Europa estaban deshabitadas y los propietarios de las tierras tenían que estar moviéndose continuamente para administrar sus desperdigadas propiedades. Sus casas estaban lejos unas de otras y permanecían casi vacías mientras el propietario estaba ausente. El mobiliario tenía que ser pesado, inmóvil y construido en las paredes para evitar que lo robasen o exento y fácil de desmontar para trasladarlo de una casa a otra.

Una gran familia podía tener más de cien personas. Se necesitaban muchos caballos, carros y mulas de carga para transportar la colección de arcones llenos de ricos tapices, cojines, ropas de cama, vajilla, joyas, etc.

La palabra mueble, del latín (mobĭlis) que significa movible o móvil, es una reminiscencia de aquella época.
La silla
Estrado Silla Klismos
La silla nace como mueble ceremonial y suntuario. Es un mueble característico de la civilización occidental.
En la mayoría de las culturas no existe la silla; pensemos en cómo se sientan los africanos, amerindios, asiáticos, esquimales...
Hasta la época de los Reyes Católicos, los reyes castellanos se sentaban en el suelo, sobre alfombras y cojines, al estilo árabe.
El “estrado” era el sitio donde se desarrollaba la vida cotidiana en los palacios castellanos. Era una tarima de madera recubierta con alfombras y cojines donde la gente se sentaba (no se usaban sillas).

Las damas españolas siguieron utilizando el estrado hasta el siglo XVIII lo que impresionaba a los visitantes europeos.
Los griegos nos dejaron las palabras silla (cathedra) y trono (thronos). Una silla de aquella época es la Klismos que se conserva en el Victoria Albert Museum, de Londres.

Durante el siglo XVI, en Inglaterra, la banqueta fue evolucionando hasta la incorporación de un respaldo, este nuevo mueble, llamado prudentemente taburete de respaldo para no herir la susceptibilidad de la nobleza, que seguía pensando que la silla era una prerrogativa propia de su alcurnia, fue el precursor de la silla Windsor. La primera silla de la que pudieron disponer los campesinos.
Pulido del haya en Roma
Plinio cuenta que el haya era una madera muy apropiada para la fabricación de camas, mesas y arcas, siendo esta madera fácil de trabajar aunque se quiebra y se dobla. Para obtener superficies pulidas se frotaban con piel de caballo.
El arca o arcón
Arcón Arcón con tablas gruesas.
Los muebles medievales respondían, ante todo a una concepción práctica. Así el arca, que fue el mueble más común en la edad media, cumplía a la perfección este objetivo, servía además de para guardar todo tipo de enseres, como asiento, cama y mesa. En su forma más primitiva, aparte del realizado ahuecando un tronco, consistía en cuatro tableros verticales y una base, clavados o machihembrados entre sí, y con una tapa. Esta construcción se mejoró colocando dos laterales verticales, el frontal y la trasera y elevando la base o fondo para aislar de las humedades del suelo.
Mobiliario oriental Silla china de palisandro
En China la fabricación de muebles no fue considerada nunca como un verdadero arte, sin embargo desde tiempos muy remotos dominaron la artesanía de la madera. Lo más destacable de la fabricación china de muebles son las técnicas de ensambaje. Jamás usaron clavos, pocas veces se sirvieron de las clavijas y la cola estaba mal vista.

Los japonenes no fabricaron casi ningún mueble. Preferían sentarse en el suelo. Las mesas que poseían, si no eran usadas se guardaban en armarios empotrados. Era muy importante el tipo de madera de estas mesas ya que nunca las cubrían con manteles.
Almanxara
En la ciudad de Alcalá de Henares (hacia el siglo XII), existía un barrio musulmán dedicado a la carpintería en la zona llamada Almanxara o Almanjara. Estaba situado donde están actualmente el Museo Arqueológico Regional y el Palacio Arzobispal.
La ebanistería Cortando las chapas con sierra alternativa de varias hojas. Siglo XVI.
El arte de la ebanistería nace en Francia en el siglo XVIII. A partir de la década de 1840, en España los ebanistas comenzaron aserrando madera de las Indias en hojas muy delgadas, destinadas al revestimiento de otras especies más comunes. Este nuevo trabajo aportaba al oficio de carpintero dos nuevos aspectos: el abaratamiento de la producción y la posibilidad de emplear, por primera vez, mano de obra no cualificada.

La construcción de muebles seguía siendo propia de los carpinteros, pues eran estos quienes tenían la cualificación adecuada para ello. Estas técnicas de revestimiento contribuyeron a la reducción de los precios de las obras de ebanistaría, hecho que permitió que las fortunas medianas accedieran al mercado de mobiliario de calidad.

La expansión de la ebanistería supuso una cierta degradación del oficio de carpintero, no tanto por la expansión cuantitativa de los ebanistas, ya que los carpinteros seguían siendo mayoritarios, sino porque anunciaba los derroteros que iba a tomar el oficio en el siglo XX adaptándose a una nueva estructura de mercado.
La taracea
Entalladuras para incrustaciones de taracea. Arcón de Nonesuch.
Se tiene noticia de trabajos de taracea de la época sumeria en Mesopotamia (3000 a. C.) y de la dinastía Ming (1368-1644) en China. Se difundió por Asia Menor (actual Turquía) y más tarde los romanos la adoptaron cuando entraron en contacto con el mundo helenístico. Llamaron a este arte incrustatio o loricatio. Plinio el Viejo hace una extensa descripción de esta técnica en su obra Naturalis historia. Las piezas con que se hacían las incrustaciones, las llama crustae. Los árabes introdujeron esta técnica en España, por eso taracea deriva de la palabra árabe-hispana tarsí', que significa incrustación.

En el Renacimiento, en Italia, tuvo lugar una revitalización de esta decoración conocida como tarsia, intarsia o certosina, que se utilizaba mucho en las cajas y arcones. Consistía en incrustar piezas de marfil o hueso en una superfície de madera de ébano o nogal haciendo dibujos geométricos.

En el primitivo trabajo de la taracea, la decoración se hendía y fijaba a unos agujeros vaciados en la superficie del panel, pieza a pieza. A medida que los artesanos iban adquiriendo más destreza, se aplicaron enchapados o chapeados. Las líneas que dejaban los cortes de sierra se rellenaban con cola teñida para dar nitidez al dibujo.

También en el siglo XVI se empezó a utilizar otra técnica en Italia llamada le pietre dure (piedras duras). Consistía en incrustar piedras, mármoles pulidos, ágatas y lapislázuli en los escritorios y arcones. El embellecimiento de los arcones alcanzó su máximo explendor en este siglo.

En nuestro país, hay tendencia a utilizar principalmente dos técnicas de taracea: los embutidos sobre macizo —«pinyonet», «gra d'arros», «grano de trigo»— y la taracea «en bloque». La primera se lleva a cabo con madera de nogal sobre la que se realizan pequeños entalles, en los que se van a embutir piezas de hueso de vaca —que en catalán se denominan «marquéis»— de formas preferentemente triangulares y romboidales, y filetes de madera de boj formando en conjunto diseños de marcado sabor islámico.

La otra técnica, que se denomina taracea granadina, ya desde el siglo XVI, se realiza según el procedimiento de la «tarsia a toppo», con múltiples maderas, hueso o marfil y metal plateado, formando mosaicos de complicados esquemas geométricos, de origen medieval e islámico. Su procedimiento consiste en encolar entre sí un determinado número de listoncillos de sección y material predeterminados, según el dibujo a realizar, para formar un haz o bloque que después se secciona, formando pequeños mosaicos de espesor similar; éstos se encolan sobre la superficie del mueble a decorar, formando composiciones repetitivas «ad infinitum», sólo interrumpidas por platabandas o almenados de morlones de tipo cordobés. La aplicación de estos elementos puede realizarse ocultando la totalidad de la superficie a decorar o incrustándolos en cajeados practicados para tal fin. Con este procedimiento técnico se realizan, tanto la taracea granadina, cuyos motivos son lacerías musulmanas, como otras, de formas geométricas más simples, en las que no suele utilizarse hueso, que se pueden localizar en zonas tan apartadas de Andalucía como Cataluña, con una fuerte influencia italiana.

Otra técnica es la «tarsia pictórica», que en nuestro país apenas se trabaja en el siglo XVI. Su prestigio se debe, principalmente, a su importación procedente de Nuremberg y Augsburgo, desde la época de Carlos V hasta la de Felipe III. La documentación del reinado de Felipe II hace continuas referencias a muebles de «marquetería de Alemania».
Laca china tallada Laca china tallada.
Es una antigua técnica genuinamente china. Su ejecución, extremadamente laboriosa, consistía en tallar una superficie formada por gran número de capas de laca (¡hasta 500!) aplicadas sobre el mueble. El grosor del conjunto de capas de laca debía de ser al menos de 20 o 30 mm. ¡Cada una de las capas debía dejarse secar al menos durante quince días!
Carpinteros Carpinteros
En el siglo XVI, el gremio de carpinteros está ya delimitado con precisión y se regula mediante una serie de ordenanzas que rigen todas sus actividades, estipulando las maderas a utilizar, su procedencia, sus tamaños y sus cortes, a la vez que se dan normas para la construcción de muebles, armaduras y otras obras de su competencia.

Un ejemplo significativo lo constituyen las Ordenanzas de Toledo, aprobadas y confirmadas en 1551, que son pedidas por los carpinteros toledanos «viendo la desorden que avia en las obras y exercicios de los dicho oficios de carpinteros». Surgen, pues, como un elemento de organización y de protección, tanto de los propios carpinteros entre sí —estableciendo un examen obligatorio para poder abrir tienda— como de los propios ciudadanos, al estipular detalladamente las formas de construir los diferentes muebles, marcando el grosor y las dimensiones de los tableros y la manera de ensamblarlos.

En estas Ordenanzas toledanas, se clasifican los carpinteros en dos grupos: «de lo blanco y labrado» y «de lo prieto y tosco» y, como ya se ha señalado, se establece la obligatoriedad de examen, tanto para tener tienda como para «labrar obras de fuera».

El carpintero que en las Ordenanzas se denomina «tendero», es el que se encarga de la construcción de los muebles, que se describen técnicamente en el mismo documento, que en el caso de Toledo son: «mesas de goznes», «arcazes», «arcas embasadas de molduras», «medias hanegas», «arcas encoradas y guarnecidas», además de puertas, ventanas, postigos y púlpitos. A su vez, el que se examina de «obras de fuera» es el encargado de labrar armaduras normales y con «mocarabez», medias naranjas, etc.

A medida que nos adentramos en la segunda mitad del siglo XVI, se produce una mayor especialización en la elaboración del mobiliario, definiéndose las figuras de ensambladoresy entalladores y, además, se sientan las bases para el nacimiento de la ebanistería, en el mismo seno del grupo de los ensambladores. En los inventarios de bienes de Felipe II ya se citan algunos «ensambladores de ébano» —a partir de los cuales en el siglo XVII se configuran los ebanistas— como artífices especializados en el trabajo del ébano y de otras maderas exóticas, en general americanas. En la segunda mitad del siglo XVI, aumenta el uso de este tipo de maderas preciosas, para muebles de lujo, aunque sin llegar, en ningún caso, a suplantar la madera española más apreciada de cualquier época: el nogal.

Esta madera es la que utilizan los ensambladores, para construir todo tipo de muebles de calidad, combinando nogal bravío, de tonalidad oscura y grano apropiado para la talla, en las zonas visibles, con nogal de ribera —más claro— para gualderas, traseras, y fondos de cajones y gavetas; las estructuras y zonas ocultas a la vista se suelen trabajar con madera de pino.

Se puede decir que en España, el nogal es de uso universal, pues es utilizado abundantemente en todas las regiones. En algunas zonas de la cornisa cantábrica —País Vasco y norte de Navarra— hay tendencia a utilizar el roble y en Levante a trabajar con pinos de diferentes tipos.

Desde el punto de vista de las técnicas, diremos que el mueble español del siglo XVI es obra de ensamblador, es decir, está formado bien por tableros enterizos, que no se van a chapear, ensamblados a lazo de cola de milano, o bien por estructuras de bastidor y paneles, con montantes y travesaños atarugados con clavijas de madera y paneles unidos a éstos mediante ranuras y rebajos. En lo que se refiere a sistemas constructivos, no hay muchas variaciones. Para la decoración de los muebles, sin embargo, se recurre a un más amplio abanico de posibilidades, siempre dentro de los límites que marcan los condicionantes técnicos de la época, sobre todo en lo que se refiere a los métodos de chapeado y de marquetería de procedimiento clásico (tarsia pictórica), que se usan muy poco en los muebles renacentistas españoles.
Carpinteros de ribera
Carpintería de ribera Carpintería de ribera
En el siglo XIX, en España, los carpinteros de ribera (los que construían barcas y buques) estaban considerados como los de mayor cualificación técnica y los que cobraban mayor salario, dentro de todos los oficios en general, no sólo dentro de la madera, tanto es así que desde 1800 no eran los maestros del gremio los que otorgaban las maestrías a sus compañeros, sino que estas eran concedidas por las autoridades de la marina. Eran los maestros de este gremio los que impartían las clases de Arquitectura Naval de la Escuela Náutica.
La talla
Consola de madera tallada y dorada (1735-36) Mesa oriental tallada.
La escultura sobre madera se trabaja de dos formas diferentes: talla directa y talla aplicada o sobrepuesta. Ambas pueden ser encontradas en diversos puntos de la geografía peninsular, pero en Cataluña y en la Corona de Aragón se prefiere la segunda, realizada sobre paneles de madera de boj tallados a bisel y calados —con temas góticos— o en bajorrelieve —con temas platerescos— aplicados sobre fondos de cuero, tejido o papel; esta técnica, según Mainar, se conoce en el siglo XV como «Obratge de Barchinona». En Castilla se prefiere realizar talla directa sobre nogal, cualquiera que sea el tipo de relieve, y sólo cuando se trata de decoraciones arquitectónicas —columnillas, balaustres, frisos, frontones, etc.— se suelen aplicar tallas superpuestas. En el Norte de la Península es donde con más frecuencia las decoraciones se realizan mediante tallas directas excavadas o ahuecadas.

Por influencia italiana, es frecuente encontrar muebles, en general de pequeño tamaño, decorados con estuco relevado (pastiglia), dorado y policromado.

En el siglo XVI, las maderas, lisas o labradas, se pueden dejar «en blanco», es decir en su color natural, o se enriquecen mediante técnicas pictóricas como el policromado, el dorado yel estofado. De éstas, la última es la más compleja, pues requiere la combinación de las dos primeras; la superficie de madera a decorar se estuca y se dora, pintándose a continuación con óleo ocultando los panes de oro. Una vez seco, se raspa la policromía haciendo reaparecer el dorado. El resultado consigue efectos de gran riqueza.
El violín
Viola. Taller de Joaquín Gallego Lara. Viola. Taller de Joaquín Gallego Lara.
Parece ser que el arco fue inventado alrededor del año 800, probablemente por los habitantes de las estepas de Asia Central y, a finales del siglo X ya existían laúdes de arco en toda Europa y en Asia.

En Europa los primeros instrumentos de este tipo fueron el rabel y el fiddle. El rabel tiene una caja piriforme (en forma de pera) y un mango corto tallado de una sola pieza. Las cuerdas se extienden desde un puente situado sobre la tapa hasta las clavijas de afinación.

Por el contrario el fiddle está construido por secciones separadas y va provisto de un clavijero discoidal en el que se insertan las clavijas, de arriba a abajo. Las clavijas laterales del rabel permiten ejercer la máxima tensión, mientras que la construcción segmentada del fiddle proporciona una caja de resonancia más sensible.

Durante el siglo XV estos elementos se combinaron dando lugar a un nuevo grupo de instrumentos. En España son conocidos con el nombre de vihuelas y de ellos proceden la guitarra y la viola, más refinados y elegantes que sus predecesores medievales. Allá por el año 1600, los violines, que tienen el mismo origen, comenzaron a desplazar a las violas en la música de la corte y pronto fueron aceptados en toda Europa.
Lacería
La media naranja del lazo de diez. Salón de Embajadores de los Reales Alcázares de Sevilla. Decoración de lacería característica de la capintería española.
Los carpinteros medievales que trabajaron en los reinos de Castilla y León, convivieron con el mundo musulmán en cuyas decoraciones proliferaban esquemas geométricos muy sofisticados. La especial habilidad de estos carpinteros en el arte de construir armaduras, y a su gran dominio de la técnica, les permitieron adaptar nuevos esquemas geométricos orientales a sus estructuras, logrando unas soluciones sin igual en el resto de carpinterías europeas.

Ésta técnica que perduró durante siglos por casi todo nuestro territorio pasó al vecino reino de Marruecos, arraigó firmemente en las Islas Canarias, e incluso llegó con fuerza al continente americano poco tiempo después del descubrimiento.

La caraterística principal de esta carpintería consiste en la integración de sus elementos resistentes dentro de una trama geométrica formada por las denomidas ruedas de lazo, composiciones creadas a partir de parejas de cintas que forman un sin número de estrellas, con frecuencia de distinto número de puntas, que se relacionan entrte sí de acuerdo a simples leyes que regulan estos trazados.

Todo el trabajo se realizaba sobre armaduras denominadas de par y nudillo, generalmente apoyadas sobre estribos atirantados, que llegaban a tranformarse en más o menos complejas composiciones, lo que les confiere un peculiar e inconfundible aspecto.

Tan complejas armaduras se realizaban sin embargo siguiendo sencillas recetas que hacían posible su ejecución sin más plano que una simple muestra que se entregaba al carpintero, y a partir de la cual se obtenían una serie de cartabones que permitían controlar todo el trabajo.

El trazado de las estrellas y las ruedas de lazo que de ellas dependían era posible gracias también a otro juego de cartabones específico para cada rueda de lazo. Bastaba seguir al pie de la letra las correspondientes recetas que, facilmente memorizadas, permitían llevar a cabo los más complejos trazados, incluso a carpinteros de cuyo analfabetismo dan fe muchos contratos firmados por compañeros.

El carpintero sevillano Diego López de Arenas que a principios de siglo XVII, ante la vergüenza producida por los malos oficiales del gremio, sintió la necesidad de perpetuar tan singular arte en su manuscrito Breve compendio de la carpintería de lo blanco.
La mesa extensible
Mesa extensible
La mesa de hojas deslizantes hizo su aparición allá por el siglo XVI. Se inventó, probablemente, en los Países Bajos, y se hizo muy popular en Francia e Inglaterra. Capaz de duplicar su longitud, se adaptaba fácilmente a los comedores más pequeños. Tenía un armazón de cuatro patas unidas por tirantes en la parte superior y un friso encima. El tablero se apoyaba en el armazón, pero no estaba unido a él. Tenía por debajo, en los extremos, una hoja que se podía sacar hacia fuera y que descansaba sobre apoyos corredizos. Cuando las dos hojas estaban sacadas en toda su extensión, el tablero principal quedaba perfectamente encajado entre ellas. Este simple mecanismo tuvo tanto éxito y fue tan popular que todavía se usa hoy en día.




Referencias bibliográficas:


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DIDEROT, D. y D'ALEMBERT, J. (1751 y 1772). L`ENCYCLOPÉDIE. Edición facsimil 2001. Inter-Livres. París.
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