El color de la madera de albura es blanco amarillento y el del duramen es parduzco claro, algo amarillento, que tiende a oscurecerse con el paso del tiempo. La madera de albura está claramente diferenciada. Los anillos de crecimiento son visibles y están bien marcados. Los radios leñosos son visibles, finos y numerosos. La fibra suele ser recta y el grano varía de fino a medio. Tiene un olor muy característico muy intenso. Tiene canales resiníferos y presenta bandas traumáticas de oleoresinas. Es una madera muy nudosa. En la madera en rollo se puden producir acebolladuras.

Su durabilidad natural está clasificada, de forma general, como bastante buena. La madera de albura es sensible a los insectos xilófagos y a los hongos. En otras especies, por ejemplo en el Cedro del Atlas el olor de la madera aleja a los insectos, por lo cual no la atacan.

El aserrado es fácil, pero la resina puede embotar las sierras. El desafilado de las sierras es normal. El mecanizado se realiza sin dificultad aunque pueden originarse problemas por la presencia de nudos y por la presencia de resina. Es una madera difícil de encolar. El clavado y atornillado no presentan problemas. Su contenido de resina puede originar problemas durante el acabado.

Se encuentra en la cordillera del Himalaya, desde Afganistán hasta Nepal. El Cedro del Atlas es originario del norte de África y se encuentra en los montes del Atlas, en Marruecos y en Argelia.

Nota: El Cedro del Himalaya junto con el Cedrus libani Loud (Cedro del Líbano, que procede de Oriente Medio) y el Cedrus atlantica Manneti (Cedro del Atlas que procede del norte de África) reciben el nombre comercial de "cedro" o "cedros verdaderos".

GUINDEO CASASÚS, A. GARCÍA ESTEBAN, L. (1997). Especies de maderas. AITIM. Madrid.