El color de la madera de albura es blanco o amarillo claro. La madera de albura no se diferencia del duramen. Los radios leñosos son visibles y aparecen en forma de rayas muy finas y decorativas. La fibra puede ser recta u ondulada. El grano es fino.

Se seca bien al aire, pero se pueden producir alteraciones de color y manchas (azulado). Se recomienda secarlo en cámara con bajas temperaturas. Si el secado se realiza muy rápidamente la madera conserva su tonalidad blanca, por el contrario si se realiza lentamente adquiere una tonalidad ligeramente marrón y además presenta la desventaja del marcado de las "sombras" de los rastreles. La madera secada mediante este procedimiento lento se comercializa bajo la denominación de "arce envejecido" (weathered sycamore). La madera está clasificada como no durable frente a la acción de los hongos y sensible a los anóbidos y a las termitas.

Presenta buenas aptitudes para la obtención de chapa mediante corte a la plana. El mecanizado puede presentar algunos problemas debido a la fibra entrelazada y se aconseja reducir el ángulo de las cuchillas a 15º. El desafilado de los útiles es normal. Presenta muy buenas aptitudes para el curvado al vapor. El encolado, clavado y atornillado no presenta problemas. Sus propiedades mecánicas son parecidas a las del roble.

Se usa para recubrimientos decorativos, mobiliario y ebanistería, carpintería interior: suelos, tornería.

Se encuentra en el centro de Europa y en el oeste de Asia. Se introdujo en las Islas Británicas en el siglo XV.

GUINDEO CASASÚS, A. GARCÍA ESTEBAN, L. (1997). Especies de maderas. AITIM. Madrid.