Apuntes básicos de tecnología de la
madera, carpintería y ebanistería
Algunos elementos de dibujo geométrico.
Clic en cualquiera de ellos y verá una explicación animada (.gif).
No todos
los aceros son iguales,
ni sirven para lo mismo. Cuando nos
disponemos a comprar
una herramienta es importante reparar en la información que incluya el
fabricante,
que, dicho sea de paso, no suele ser muy exaustiva, incluso hay
herramientas que no especifican nada y suelen ser desaconsejables de
entrada, pero algunos aceros llevan impresa alguna característica que
nos puede servir de ayuda si conocemos algunos detalles.
El acero es básicamente una mezcla
de
hierro y carbono. Los aceros se distinguen entre aceros no aleados,
aceros aleados y especiales. Los
no aleados son aquellos compuestos de carbono y hierro. Más del
90% de todos los aceros son aceros al carbono. Estos aceros pueden
contener, entre otros componentes, carbono
(aumenta la dureza y
resistencia al desgaste), manganeso
(se utiliza fundamentalmente como desoxidante y desulfurante de los
aceros), silicio (se emplea
como desoxidante en la obtención de los aceros, además les proporciona
elasticidad. Si la proporción es elevada, 1 a 5%, los aceros tienen
buenas características magnéticas). Entre los productos
fabricados con aceros al carbono figuran máquinas, carrocerías de
automóvil, la mayor parte de las estructuras de construcción de acero,
cascos de buques, somieres y horquillas. Los aceros aleados y especiales además del
hierro y el carbono contienen una proporción determinada de vanadio (posee una enérgica acción
desoxidante y forma carburos complejos con el hierro, que proporcionan
al acero una buena resistencia a la fatiga, tracción y poder
cortante en los aceros para herramientas), molibdeno (junto con el carbono es
el elemento más eficaz para endurecer el acero. Evita la fragilidad), cromo (forma carburos muy duros y
comunica mayor dureza, resistencia y tenacidad a cualquier
temperatura),
tungsteno o wolframio (forma con el hierro
carburos muy complejos estables y durísimos, soportando bien altas
temperaturas. En porcentajes del 14 al 18 %, proporciona aceros rápidos
con los que es posible triplicar la velocidad de corte de los aceros al
carbono para herramientas), cobalto
(se usa en los aceros rápidos para herramientas, aumenta la dureza de
la herramienta en caliente. Se utiliza para aceros refractarios.
Aumenta las propiedades magnéticas de los aceros), níquel (aumenta la resistencia de
los aceros, aumenta la templabilidad proporciona una gran resistencia a
la corrosión). Estos aceros con distintas composiciones se emplean en
herramientas para cortar y modelar metales y no-metales, por lo tanto,
son materiales empleados para construir herramientas tales como
formones, cuchillas de cepillos, brocas, escariadores, fresas,
terrajas y machos de roscar.
Es la mesa
sobre la que el carpintero
realiza su
trabajo,
generalmente hecha de madera dura como el haya, consta de: tablero o
mesa, sobre la que se
realizan los trabajos, formada normalmente por dos o más piezas unidas
entre sí, de 7 a 10 cm de espesor, una ranura para colocar las
herramientas de pequeñas dimensiones y uno o varios agujeros que
alojarán el corchete, que servirá de tope o el barrilete que además de
tope sirve de sujeción. La razón de que esté formada
por
varias piezas es que se reducen movimientos de la madera y se aumenta
estabilidad. Las patas están unidas entre sí mediante
travesaños ensamblados y conforman la estructura necesaria para dar la
estabilidad y consistencia al conjunto. Sobre una de ellas
se fija, mediante un tornillo roscado en la parte superior y un listón
guía en la inferior, la prensa, que tiene como finalidad la fijación de
las piezas con las que se trabaja. Hemos de tener siempre a mano un
taco de las mismas dimensiones que la pieza que vamos a sujetar, para
colocarlo en la parte inferior, de este modo, evitamos su deformación y
dañar la madera sujetada. Dicho de otro modo, la prensa debe trabajar
siempre paralela a la pata (ver imagen). Puede incorporar uno o varios
cajones para guardar herramientas y o elementos accesorios
como clavos, tornillos, etc. Las longitudes pueden variar, dependiendo
del uso que se vaya a dar, sin embargo oscilan entre 1,5 y 2,5 metros y
su altura entre 90 y 110 cm.
Si queremos
hacer cajeados para introducir
herrajes en la madera, como cerraduras o bisagras o bien ensamblar
maderas manualmente, necesitamos estas herramientas. El formón consta
una hoja de acero biselada y filo horizontal, mango y virolas, es
una herramienta con la
hoja delgada que no se debe utilizar para hacer palanca. El formón
de sección rectangular, es semejante al anterior, algo más resistente,
ya que no tiene biseles, lo usan mucho los carpinteros. El escoplo,
es de sección mucho más robusta, permite la ejecución de trabajos
fuertes y entalladuras estrechas y profundas. Las virolas sirven
para reforzar el mango, sin embargo a quién
usa mucho estas herramientas no le suelen gustar, ya que el metal
no es amable con las manos. Los artesanos más hábiles suelen usar
el mazo de madera y de esta forma se puede prescindir de ellas. En la
actualidad los mangos son de materiales sintéticos que ya no incorporan
las virolas, aunque su tacto no es igual al de la madera. Para elegir,
a la hora de comprar una herramienta, lea el primer apartado sobre la
importancia del tipo de acero.
Todas las
herramientas requieren mantenimiento
regular, los serruchos tienen los dientes triscados, es decir, llevan
una pequeña inclinación hacia un lado y hacia el otro,
alternativamente, para que el corte sea algo más ancho que el de la
hoja y así disminuir el rozamiento y el triscado forma parte de su
mantenimiento. Como norma general, el triscado no
debe ser superior al doble del grueso de la hoja, además, la
profundidad debe ser aproximadamente sólo la mitad de la altura del
diente, si no se hace así se corre el riesgo de que se formen grietas
en el fondo del diente y de que se partan. Las sierras para cortes
finos tienen el triscado menos ancho que las de trabajo basto. La
madera blanda y húmeda precisa triscado ancho. Los dientes tienen forma
triangular
y se afilan con lima fina. Las hojas de sierra oxidadas y sucias, así
como las que tienen un dentado irregular, sin triscado y romo, cortan
mal. El trisque y el afilado han de realizarse
con regularidad, también hay que mantener engrasada y limpia la hoja de
acero templado. Todas estas tareas de mantenimiento harán que el
trabajo con la madera sea más preciso y agradable. Los distintos tipos
de sierras tienen como finalidad diferentes aplicaciones, por ejemplo
el serrucho ordinario se utiliza para trabajos poco precisos como
recorte de tablas y planchas grandes. El
serrucho de costilla tiene un refuerzo en el dorso de la hoja y se usa
para cortes finos y precisos, y para dar cortes más delicados se usa
el serrucho de precisión, llamado también de afinar, que es parecido al
anterior con la hoja y
dientes más finos. El serrucho de punta o de calar tiene la hoja gruesa
(de 1 a 2
mm) y alargada, se utiliza para abrir huecos, previo agujero con una
broca y para ensanchar aberturas pequeñas, como ojos de cerradura.
Se usan para
dejar planas las maderas, y hay
distintos tipos;
unos tienen el cuerpo, llamado casco, de madera y otros metálico. El
cepillo tradicional tiene el casco de madera dura o muy dura con una
abertura central, llamada lumbrera, por donde se introduce la hoja de
acero (cuchilla) sujeta por un contrahierro (si el cepillo es de
afinar) cuya finalidad es que no vibre y ayude a eliminar las virutas y
ambos estan
bloqueados por una cuña. La hoja tiene que salir por la boca de la
lumbrera una o dos décimas de milímetro, cuando se trata de planear
maderas duras y dos o tres cuando son blandas. Hay cepillos de varios
tamaños, la garlopa es un cepillo grande, de cuchilla ancha que se
emplea en superficies de grandes dimensiones. El garlopín es más
pequeño que la garlopa y se utiliza para el acabado y alisado final. El
cepillo, más pequeño que el garlopín tiene su misma finalidad y se usa
con maderas más pequeñas. El de testas tiene la cuchilla colocada con
ángulos (aproximadamente) entre 12º y 20º y se usa para cepillar las
testas e ingletes. El cepillo dentado tiene la hoja casi perpendicular
(unos 80º), trabaja más rascando que cortando, y su filo formado por
pequeños dientes se emplea para igualar desniveles y para rallar
superficies. El guillame tiene el cuerpo y la chuchilla
muy delgados, dado que su uso es para los cantos y rincones estrechos.
Para clavar y
golpear sirven los martillos y
mazas, los primeros los hay para todo tipo de usos, el de carpintero
(de orejas) además de para golpear se usa como extractor de clavos y
puntas, el de ebanista es menos pesado y el de chapear tiene una parte
plana acabada de forma semicircular con la que se aprietan o presionan
las hojas de chapa. La maza o mazo tiene la misma finalidad que los
martillos pero al ser de madera dura daña menos los mangos de los
formones y las gubias. Los destornilladores sirven para atornillar y
extraer y hay también distintos tipos y tamaños según el tipo de cabeza
del tirafondo. Las puntas de atornillar se acoplan a destornilladores
especiales o a los atornilladores sin o con cable. Las tenazas y patas
de cabra son herramientas para la extracción de clavos. El botador se
emplea para embutir las cabezas de los clavos.
El trazado es
una parte importante en la
construcción de cualquier objeto o mueble, de cómo se realice, es
decir, de la precisión que pongamos en ello, dependerá en gran parte el
resultado final. El gramil sirve para trazar líneas paralelas sobre los
diversos lados de la madera. Para que las rayas queden paralelas al
borde, hemos de apoyar bien el gramil en la pieza. Es una herramienta
que facilmente nos podemos construir nosotros mismos. La escuadra y la
falsa escuadra sirven para trazar ángulos, la falsa tiene un brazo
móvíl con el que podemos verificar, transportar y trazar ángulos de
cualquier valor. La plantilla de lazos o de colas de Milano se utiliza
para el trazado de los ensambles del mismo nombre y generalmente el
ángulo es de 70º a 80º.
Un formón o
un
cepillo bien
afilado ofrece un sonido inconfundible y agradable cuando corta,
también se maneja mejor y con menos esfuerzo, sin resistencia. Con
herramientas afiladas es un placer trabajar la madera, con ellas
desafiladas, un suplicio. De fábrica llegan medio afiladas, o
medio desafiladas, según se quiera ver. Traen el ángulo de corte ya
hecho pero es necesario asentar el filo. Aunque hay otros, hablaremos
aquí del método de afilado con esmeril y piedra de
aceite. Si la herramienta es nueva solamente le
asentaremos
el filo
en la piedra de aceite del siguiente modo: disponemos la hoja con el
bisel sobre la
piedra, que deberá estar impregnada con una pequeña capita de aceite
mezclado con petroleo o
algún producto similar al 50% aproximadamente (el aceite engrasa y el
petroleo limpia), apretamos un poco y deslizamos la cuchilla por toda
la
superficie de la piedra en zig-zag o en círculos unas cuantas veces,
damos la vuelta a la hoja y la posicionamos con el espejo (el
bisel hacia arriba), hacia la piedra y completamente paralela a esta
(ver imagen), deslizamos en sentido longitudinal varias veces y
repetimos las dos operaciones hasta que desaparezca completamente la
rebaba y observemos a la luz un brillo uniforme en el filo
(mirado en el bisel, no en el espejo). Si después de hacer lo
anterior persiste la rebaba, puede ser por alguna de estas causas; la
herramienta no es de buena calidad, el acero es muy blando y por mucho
que
asentemos no cortará bien y/o no hemos realizado correctamente
el asentado y hay que repetirlo. Si la herramienta no es nueva hemos de
rectificar primero el filo en la muela de esmeril del modo siguiente:
tomamos la
herramientas con ambas manos, la apoyamos sobre el soporte (ver
imagen), acercamos y
ajustamos el bisel hacia la muela para que coma sobre él y no haga uno
nuevo, es decir, que no varíe el ángulo, movemos lentamente de derecha
a izquierda y viceversa y en sentido horizontal, presionando
ligeramente, dejando que arañe y desgaste el acero lentamente, de
manera que desgaste la
hoja por igual y quede completamente recta, a escuadra y sin
ondulaciones. Si afilamos la hoja de un cepillo, en vez de mantener la
hoja completamente horizontal, hemos de aplicar un movimiento
ligeramente arqueado, de vaivén, para dejar el corte algo
convexo (ver imagen).
Notas:
1.- Muela es la piedra con forma de disco destinada para afilar
herramientas.
2.- Las muelas de esmeril artificiales son cuerpos de agentes abrasivos
tales como corindón, carburo se silicio y aglutinante.
3.- Para trabajar en la muela hay que llevar gafas de protección.
4.- Los cepillos y garlopas tienen la hoja ligeramente
arqueada para que al cortar no rocen los extremos. No así los formones
que son completamente rectos.
5.- Dado que al amolar se produce calor por rozamiento, si
presionamos demasiado la hoja para que coma más y
acabar pronto, puede ocurrir que se destemple el material, se
ennegrezca y pierda todas sus propiedades, estropeando así la
herramienta, por eso hay que hacerlo apretando ligeramente.
La sierra de
cinta corta la madera, como si de un
serrucho se tratara, pero con la diferencia de que lo hace
mecánicamente. Un motor mueve el volante inferior, que a su vez, está
conectado con el superior mediante la hoja de cinta sin fin. El
arranque de material es producido por los dientes, que caracterizan y
clasifican a las sierras, básicamente hay dos tipos: las de
dientes triangulares y las de dientes triangulares con fondos anchos.
La elección de la forma dependerá de los materiales a trabajar (el tipo
de madera y su dureza) y por el sentido de corte (longitudinal o
transversal). Para cortes longitudinales en madera blanda la
cinta adecuada es la de dientes proyectados (la de la derecha en la
imagen), el ángulo de ataque de este tipo de diente no ha de ser
inferior a 10º ni superior a 30º. Para cortar a través en madera blanda
y longitudinal y transversalmente en madera dura es adecuada una cinta
con dientes rectos (a la izquierda en la imagen). Otro factor
importante en las sierras es su longitud, el ancho y su grosor y todos
ellos se rigen por los diámetros respectivos de los volantes y la
separación de éstos. Las longitudes están entre 2250 mm y 8500 mm, los
anhos entre 6,3 mm y 63 mm, los espesores no deben ser superiores a
1/1000 del diámetro de los volantes.
En general dos son los modos de aserrar: a mesa
libre o con soporte, a mesa libre es cuando troceamos tablones, piezas
planas o para dar cortes curvos, con soporte nos referimos a cuando hay
que dar cortes de igual anchura.
La concentración, precaución y el sentido común son imprescindibles a
la hora de usar esta máquina. Para prevenir accidentes hemos de
tener en cuenta además:
- La hoja ha de estar cubierta hasta la máxima altura de corte posible.
- Han de emplearse unicamente sierras en perfecto estado, bien soldadas
y afiladadas, sin grietas y límpias.
- La cinta ha de colocarse, ajustarse y tensarse con cuidado.
- La mesa hemos de mantenerla siempre limpia si necesitamos dejar
nuestras
piezas hay que colocar cerca una mesa o carro auxiliar.
- Las piezas pequeñas hay que empujarlas con piezas de madera o
con los dispositivos que se venden a propósito, nunca con las manos
cerca de la cinta.
- Para cortar piezas de sección circular en sentido transversal, como
ramas o cilindros, hemos de ayudarnos con un apoyo que impida el giro
(ver imagen). Es extremadamente peligroso no hacerlo como se aconseja.
- Al guiar una pieza hemos de vigilar que los dedos estén siempre a un
lado u otro de la hoja, aunque esto forma parte del sentido común no
conviene olvidarlo nunca.
- No debemos dirigirnos a quién está trabajando en esta máquina, si
queremos decirle algo hay que esperar a que termine.
- La maquina ha de de disponer de los elementos protectores y de parada
rápida según normativa.
Una vez
cortada
la madera en la sierra de
cinta hay que labrarla y esto se hace con la cepilladora y
regruesadora. La que primero usaremos es la cepilladora, con ella
planeamos la cara de la madera (cara es la parte más ancha de la
pieza), después
el canto (la parte más estrecha). Las otras dos partes que
faltan (otra cara y otro canto) las rebajamos en la regruesadora, que
las dejará a igual medida en toda su longitud. La labra tiene dos
mesas, la de entrada y la de salida, la primera es la que se ajusta en
altura (A, en la tercera imagen) para que coma más o menos material
dependiendo de la dureza de
la madera, para maderas blandas, en general deberá estar unos dos
milímetros más baja que las cuchillas a su máxima altura; aclaremos
esto: cuando se colocan las cuchillas hay que rotar el eje
portacuchillas hasta que el filo de cada una quede en la vertical (ver
imagen), en
el punto más elevado de rotación, y este punto coincidirá con la altura
de la
mesa de salida (no la de entrada), si no sucede así tenemos de variar
la altura de la mesa de salida hasta que coincida. Las dos mesas son
regulables en altura, la de entrada se gradúa con frecuencia y tiene
más recorrido que la de salida ya que ajusta el arranque de vituta, la
de salida se gradúa cuando se colocan las cuhillas.
La concentración, precaución y el sentido común son imprescindibles a
la hora de usar esta máquina. Para prevenir accidentes hemos de
tener en cuenta además:
- Nunca debemos labrar piezas de pequeña sección o longitud, las de
menos de 35 cm de largo hay que labrarlas con un empujador o tabla de
guía (ver imagen).
- Hay que sujetar bien la pieza con ambas manos y empujar, nunca
retroceder o soltar la madera y vigilar que los dedos estén siempre
lejos de las cuchillas, sobre todo cuando apoyamos la pieza en el
soporte para labrar un canto.
- Debemos trabajar con el pelo recogido, sin elementos colgantes y sin
prendas o mangas anchas.
- Las mesas han de estar siempre limpias, si necesitamos dejar nuestras
piezas hay que colocar cerca una mesa o carro auxiliar.
- La máquina ha de estar equipada con los elementos de protección que
cubran el eje portacuchillas en su totalidad, trabajar con cuchillas
afiladas y disponer de parada rápida según normativa.
- No debemos dirigirnos a quién está trabajando en esta máquina, si
queremos decirle algo hay que esperar a que termine.

Hemos
labrado
la madera por una cara y por un
canto, el siguiente proceso será regruesarla por la otra cara y el otro
canto a las dimensiones necesarias. Para ello apoyamos el canto labrado
en la mesa (la regrueso tiene el eje portacuchillas en la parte
superior, es decir, corta por arriba, no como la labra que tiene el eje
entre
las dos mesas) y empujamos hasta que el rodillo de arrastre dentado
agarre la madera y la empuje hasta la salida de forma automática. Es
importante regruesar primero el canto (la parte más estrecha de la
pieza) porque de este modo disponemos de más material en la base, si lo
hacemos al revés, si pasamos primero la cara, quedará más estrecho el
grosor y podría volcar. El rodillo de entrada
está estriado o dentado para que se clave ligeramente en la madera y la
arrastre, no así los de salida, que son completamente lisos para no
dañar la madera ya labrada, los superiores también son motrices.
Dispone también de unos dispositivos de seguridad que evitan que la
madera retroceda de forma inesperada. Para graduar la calidad del
acabado, según sea el tipo de madera; podemos fijar distintas
velocidades de avance, en general, a mayor velocidad menor calidad.
Si esta máquina está equipada según
normativa es de las menos peligrosas, sin embargo aparte de
mantenerla en perfecto estado de limpieza y mantenimiento debemos tener
en cuenta:
- Si una pieza se ladea hay que parar el avance y luego desconectar la
máquina.
- Al agarrar la madera para introducirla en la regruesadora, es bueno
acostumbrarse a no sujetarla nunca de forma que
los dedos queden en la parte inferior (de la madera), ya que, a la
entrada, el rodillo
de arrastre la presionará contra la mesa de la máquina.
- Dado que los rodillos de arrastre son cilíndros de acero enterizos,
es conveniente introducir una pieza seguida de la siguiente, así la una
empuja a la otra y aunque haya pequeñas diferencias de altura entre
ellas, todas saldrán a la misma medida y ordenadamente. Si por el
contrario usamos todo el ancho de la mesa, introduciendo sin orden,
probablemente alguna se quedará sin sujeción pudiendo cruzarse y
estropear el proceso y las piezas o salir despedida.
La sierra
circular de mesa
se utiliza principalmente para dar cortes longitudinales y
transversales en la madera maciza, para cortar tableros, también se
puede ranurar, acanalar, machihembrar y dar cortes con distinta
inclinación. La base o bancada puede ser de fundición o de acero, la
primera, por su peso proporciona a la máquina mayor estabilidad y menos
vibraciones. La mesa está unida a la base y es el disco junto con el
eje y motor el que se inclina para dar cortes de 0º a 45º , hay una
escala graduada para la inclinación correcta o una escala digital en
máquinas más modernas. Si necesitamos dar cortes con dos ángulos en la
misma pieza hemos de disponer de un goniómetro adicional, algunas
máquinas ya incorporan en el carro de la mesa esta función bien sea en
el carro mismo o en el tope o regleta, si no es así podemos usar una
regla de madera o metal sujeta a la mesa. También existe como accesorio
(ver imagen). Este dispositivo permite el giro 45º a derecha e
izquierda y tiene topes para cortar a la misma dimensión
con regletas milimetradas adaptables a los distintos ángulos. El eje
del motor aloja el disco de corte, detrás está la cuña que ya la
incorporan la mayoría de máquinas y tiene la función de evitar que la
madera se cierre y frene el disco, ayudando de este modo a que el corte
se realice con seguridad. Delante del disco y colocado con los dientes
y el sentido de giro opuestos al propio disco de corte está el incisor,
que sobresale de la mesa unos dos o tres milímetros y su función es
abrir un pequeño surco inferior que evita el astillado. Las hojas
de sierra circular son discos con el borde dentado. Hay básicamente dos
tipos, los de acero aleado para herramientas y discos compuestos con
dientes de metal duro (ver nota final). Los de acero son apropiados
para trabajar
maderas blandas, corchos y espumas. Los tipos de dentado varían en
función del sentido del corte y la naturaleza de la pieza. Los discos
compuestos están formados, además de por el disco, por unas plaquitas,
normalmente soldadas, de metal duro, que son más anchas
que el grosor del disco y esta demasía substituye al triscado. Se usan
con maderas duras, tableros con o sin resinas sintéticas y plásticas en
sus caras y tienen la ventaja de que dura más el afiado que los discos
corrientes de acero. La forma más común de dentado es el denominado de
lobo. Para cortar maderas blandas y duras en el sentido de las vetas se
emplean discos de dientes planos con limpiadores de profundidad. Para
cortes longitudinales y transversales en maderas nobles, el de diente
alterno. Para planchas de aglomerado forradas son adecuados los de
diente trapezoidal. Para cortar materiales forrados y plásticos es
adecuado el de diente recto y trapezoidal. El de diente recto y V
invertida es adecuado para cortar madera prensada laminada y no
laminada, tablero de fibra y tableros de Densidad Media (MDF). También
aptos para plásticos y laminados.
Además del tipo de
diente, la velocidad de corte es otro factor importante, en los discos
de metal duro suele venir grabado el número de revoluciones máximo de
giro. Para los discos de acero, la velocidad de corte debe estar entre
60 m/s y 70 m/s; para los de metal duro entre 70 m/s y 100 m/s.
- Debemos trabajar siempre con el disco protegido por la tapa, que
además sirve de aspiración.
- Para cortar piezas de pequeña dimensión hay que emplear un empujador
o un listón de madera.
- Una vez iniciado el corte no debemos retroceder nunca.
Nota: El metal duro
es un material cuyo componente principal son los carburos y un
aglutinante. El carburo más común es el carburo de
tungsteno (WC) y el aglutinante más corriente es el cobalto (Co). En
ciertos casos también se usa níquel. Para mejorar la tenacidad, a
menudo el aglutinante está aleado con otros elementos metálicos. El
metal duro para aserrar madera contiene entre el 69 y el 97% de
carburos, el resto es aglutinante. Para ofrecer mayor resistencia al
desgaste se utiliza metal, la tenacidad la proporciona el aglutinante.
El carburo de wolframio o carburo de tungsteno es un compuesto cerámico
formado por wolframio y carbono. Se utiliza fundamentalmente, debido a
su elevada dureza, en la fabricación de maquinarias y utensilios para
trabajar el acero. De esta característica también recibe el nombre de
Widia, como abreviatura del alemán
Wie
Diamant ("como el diamante").
(Wikipedia)
Una máquina
con muchas utilidades
es la tupí, podemos ranurar, machihembar, hacer molduras y espigas,
serrar con sierras circulares y oscilantes, moldurar piezas de doble
curvatura y columnas y hacer colas de milano con dispositivos
adecuados. La bancada soporta las
distintas partes de la máquina. La mesa, que sirve para colocación y
guía de las piezas está unida solidariamente a la bancada. El soporte
es de quita y pon y ajustable, se fija a la mesa mediante tornillos de
ajuste. Algunas máquinas modernas incorporan una mesa corredera con
dispositivos de fijación para espigar. El árbol portaherramientas, es
un cilindro de acero que va montado verticalmente en en la bancada y
unido a un motor mediante poleas escalonadas y correas normalmente
trapezoidales. Una polea escalonada colocada en el eje queda
enfrentada a otra motriz, también escalonada montada en el eje del
motor. Variando la posición de la correa se varía la velocidad de giro
del eje portaherramientas. También se puede hacer esto mismo con
motores eléctricos que pueden variar las velocidades, incluso con el
motor en marcha. El eje portaherramientas se ajusta verticalmente de
forma manual, por medio de un volante o, en algunos modelos, mediante
dispositivos digitales, puede ser fijo o inclinable, 45º hacia adelante
y 5º hacia atrás, lo que aumenta las
posiblidades de trabajo, y suele girar en sentido contrario a las
agujas de un reloj, visto desde arriba. En algunas máquinas el motor
puede girar en ambos sentidos, es decir, a derecha e izquierda. Para
cambiar la herramienta la máquina dispone de un mecanismo de bloqueo de
eje y para que no se mueva, una vez que ajustamos su posición en
altura, un tornillo o palanca de fijación en altura deseada. Se
ha evolucionado mucho en cuanto a la seguridad en esta máquina aunque
se sigue considerando de las más peligrosas. Entre los dispositivos de
seguridad se encuentra el alimentador industrial, aparato con motor
eléctrico conectado mediante engranajes a unos rodillos de arrastre
recubiertos de material adherente (suele ser caucho) y que giran
a derecha e izquierda. Este dispositivo, usado con las piezas que lo
permitan, evita que las manos se acerquen a la herramienta de corte ya
que son ellos los que arrastran la madera. Otro elemento importante es
el soporte con varillas de seguridad para asegurar un
apoyo continuo de la pieza a lo largo del tope de fresado. Las
herramientas más comunes en esta máquina son las fresas,
que pueden ser de una sola pieza, si llevan incorporados los filos en
el mismo material aunque tienen el inconveniente del desgaste en el
total de la herramienta en cada afilado, las compuestas de varias
piezas, si llevan
incorporados varios portacuchillas intercambiables unidos a un cuerpo
soporte, las de dientes pegados en las que las piezas cortantes están
unidas al cuerpo de forma permanente, generalmente soldadas y las
fresas de varios juegos de filos en las que confluyen varias
herramientas en una y pueden ser de una sola pieza, compuestas o
pegadas, el peligro de las compuestas es que la cuchilla salga
despedida. Para trabajar con la máxima seguridad hemos de asegurarnos
de que lo hacemos con la herramienta adecuada ya que al construirlas se
debe tener en cuenta la forma de trabajar, por ejemplo, si el avance es
a mano, la herramienta ha de tener, entre otras caraterísticas,
limitado el arranque de viruta a un máximo de 1,1 mm de espesor. Si el
trabajo con la tupí es siempre con avance manual debemos hacerlo con
herramientas que estén garantizadas con esta forma de avance y para
ello los fabricantes deben informar de para qué uso están fabricadas e
identificarlas claramente con el logotipo correspondiente (ver imagen).
En el avance mecánico las piezas se desplazan mediante carros
corredizos o alimentadores de avance y las herramientas pueden tener un
sobresaliente de corte máximo de 10 mm. El avance mecánico lo usan
máquinas como las perfiladoras o molduradoras automáticas.
Bibliografía consultada:
NUTSCH, W. Tecnología
de la madera y
del mueble. Editorial Reverté, S. A. Barcelona.
EDEBÉ. Tecnología
de la madera
(E.P.S.). EDEBÉ.
Barcelona.
JACKSON, A. DAY, D. Manual completo
de la madera, la carpintería y la ebanistería. Ediciones
del Prado. Madrid.
DONZELLI, R. MUNARI, B. POLATO, P. La
madera. Cómo conocerla y trabajarla. ANAYA. Madrid.

Apuntes
de tecnología de la madera por Félix Fernández Escuredo es para uso
educativo exclusivamente, no se
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