El
color de la madera varía entre blanco y
blanco-rosado pálido con un aspecto mate. La madera de albura no se
distingue del duramen. Los radios leñosos apenas se ven sobre el corte
radial y son claros sobre fondo mate. Los anillos de crecimiento son
estrechos y visibles, con poco contraste entre las zonas de primavera y
verano. La fibra es recta y el grano es fino. La madera verde tiene un
ligero y desagradable olor a rancio. Se raja con mucha facilidad y
contiene muy poca resina.
La madera está clasificada como poco durable frente a la acción de los
hongos, sensible a los cerambífidos, a los anóbidos y a las termitas.
La madera de albura es sensible al azulado.
El aserrado es fácil y la resina no ocasiona problemas. Presenta buenas
aptitudes para la obtención de chapa tanto por desenrollo como mediante
corte a la plana, pero no se suele realizar a escala industrial. El
mecanizado no presenta problemas pero se recomienda trabajar con los
útiles muy afilados. El encolado no presenta problemas. Su clavado y
atornillado es delicado ya que las piezas con poco grueso tienden a
fendarse en los extremos y su resistencia al arranque es baja; se
recomienda separar bastante los clavos y tornillos entre sí y no
alinearlos en el sentido de la fibra. Admite bien los productos de
acabado (barnices, tintes, barnices de poro abierto y pinturas), pero
no los absorbe de forma uniforme y las superficies quedan con distinta
intensidad de tono o color.
Su madera era muy apreciada por griegos y romanos para construir
barcos. Siglos más tarde, en la época de mayor auge de nuestra marina,
los troncos de abeto eran muy demandados para utilizarlos como mástiles
de navíos. Con esta madera se fabrican las tapas superiores de las
guitarras,
violines, pianos y otros instrumentos musicales. También se utiliza su
trementina y las yemas. Destilando la trementina se obtiene la esencia,
el aguarrás de abeto, que contiene diversos hidrocarburos.
Se encuentra en las zonas montañosas del centro y del sur de Europa
(Pirineos, Alpes, Vosgos, Cárpatos, etc) y en las llanuras del norte de
Europa. En España se haya confinada en la región pirenaica desde
Navarra hasta Gerona y Barcelona. Sus masas forestales y producción son
estables.
GUINDEO CASASÚS, A. GARCÍA ESTEBAN, L. (1997). Especies de maderas.
AITIM. Madrid.